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LA INICIACIÓN – Parte 3

8 .- Rompiéndome el pito .-Estando con el coñito a punto de estallar, me levantó hasta ponerme de pie sobre la cama, él se acostó totalmente, con la verga apuntando al techo de aquel antro, yo me coloqué parada con su cuerpo entre mis piernas mientras él se colocaba el sombrero, lentamente empecé a sentarme guiando mi coñito en dirección de aquel falo que esperaba para partirlo. Bajé muy lento,tenía miedo al dolor,él tomándome por la cintura, excitándose visualmente con mi dorso y mi culito, firme presionaba para no poder levantarme,jalaba para abajo queriendo que ambos sexos se encuentren y copulen …y eso fue lo que pasó, los dos organos se encontraron por vez primera; la cabeza de la pinga empezó a abrirse paso entre los labios de mi vulva, que se abrían como nunca antes, y sentía que un proyectil grueso y muy duro me partía el coño en dos… al llegar al conducto vaginal la verga tocó mi fino himen, esa delicada membrana que debe romperse para que el falo atraviese hasta lo más profundo… sentí como si mil navajas me cortaban desde el clítoris hasta el cerebro,yo instintivamente grité: “ ay ma má, ay mamacita linda “, “ya no, ya no,ya no,me duele, me duele, sácalo, sácalo … sácalo conchetumare ”… “ ya no quiero, ya no quiero, no quiero mierda… nooooo, ya no me caches hijueputa”. Demasiado tarde, Harris ya no entendía razones, lo que quería era romper, reventarse ese pito que tán difícil había sido de convencer, no quería dejar pasar la oportunidad de abrirlo al mundo del desenfreno…había esperado muchísimo tiempo, meses y años para conseguir una oportunidad como esa y creen que la hubiera desperdiciado? Pues no, él estaba empeñado y embrutecido por el deseo de romper ese coñito que nada podía hacerlo cambiar de opinión, no escuchaba o no quería escuchar ninguna excusa que le pidiera dar marcha atrás.   Nuevamente volvió a la carga y empujó con más fuerza hasta el fondo, la cabeza había roto el himen y estaba tocando la entrada del útero, en el fondo vaginal..Yo me sentía sin fuerzas, como una muñeca de trapo que se ensartaba en el falo como un malvavisco, al mismo tiempo un torbellino de emociones tomaba el control de mis sentidos, se apoderaba de mi cuerpo y de mi mente… cada milímetro de mi piel experimentaba sensaciones que nunca había vivido, eso era nuevo para mi, pero a la vez me resultaba muy gratificante … el deseo empezaba a ocupar su lugar en el control de mis emociones… el dolor ya no tenía relevancia, importaba que me cojan, que me revienten, bien reventada…eso importaba ahora,que me cachen y lo hagan con total capacidad… así que mi cuerpo se dejó guiar por el desenfreno infinito…

La primera vez que experimentaba esa pose, llamada SUBE y BAJA, de la que nunca me voy a olvidar, porque con esa pose me reventaron mi coñito… Sentada de cuclillas sobre el falo del hombre acostado sobre la cama y enganchada a la verga, hacía tirones de subir y bajar, mientras el falo entraba y salía, entraba y salía… los minutos, parecían interminables, mi cerebro estaba a punto de estallar, hasta que lo hizo… una vorágine de sensaciones extrañas se volcaron en mi, paré la penetración y me quedé sentada sobre esa pingaza, pero al sentarme me penetró hasta el tope y sentí que por dentro me desgarraba, y nuevamente se me vino esas sensaciones,quería gritar, quería reir, o quizás llorar, apretaba mis manos sobre el pecho de Harris, gemía y gemía de placer… ese era mi primer orgasmo…lo había logrado, lo había conseguido, esa pinga se convertía en mi adoración, en mi iconoclastía… yo como si fuera un objeto me movía hacia adelante y atrás ensartando mi coño en esa fabulosa verga… Cada vez que tiraba hacia adelante la pinga se salía jalando los labios de mi vulva que estaban ajustados al contorno de ese fierrazo..y cada vez que la pinga entraba cuando yo tiraba hacia atrás, lo hacía comprimiendo mi vulva… eso me empezaba a volver loca… sentía lo que nunca había sentido, me venía, entraba al abismo de la lujuria, mi huequito estaba cargado de un jugo lechoso… era la primera vez que sentía un orgasmo… me venía por vez primera, era mi primera lechada, mi primera corrida… sentía un hormigueo especial en toda mi piel y unas convulsiones que tiraban hacia atrás mi cabeza.. estaba gozando con esa verga… estaba disfrutando del sexo, me estaba comiendo por primera vez una pinga de verdad, mi coñito se la estaba comiendo… Atrás quedaban los juegos con los dedos cuando me acariciaba el clítoris, ahora estaba sintiendo un trabuco, una pinga de verdad… y eso era totalmente delicioso, estaba en el paraíso, en el parnaso…

Un giro muy rápido y Harris hizo que sin dejar de estar montada sobre su pinga me ubique como si cabalgara sobre un caballo, ahora podíamos mirarnos, y le deleitaba la cara que yo tenía, las muecas que yo hacía al aguantar ese primer orgasmo… Él reía con mucha malicia, le divertía verme en ese trance cerrando los ojos con fuerza y abriendo la boca en cada grito, en cada gemido… De eso se encargaba él, de hacerme poner unas caritas muy raras al seguir penetrándome ahora en pose de JOCKEY en cabalgata infernal; estaba sobre él, pero sentía que estaba debajo, porque seguía aún controlando el ritmo de las penetraciones … él tenía el control, hacía lo que quería con mi coñito reventando de abajo para arriba, yo no terminaba de salir de ese primer orgasmo y ya me encontraba reiniciando, preparando mis sentidos para otra remecida. Sentía que ya no daba, no daba para más, me desvanecía sobre él como un trapo, y me sujetaba con firmeza de sus hombros para no caer… la verga entraba y salía sin que algo la detenga, imparable, sin ningún control se había apoderado de mi tubo y hacía lo que quería con mi huequito…

Yo,miraba suplicante y le pedía con los ojos que parara,que ya no más,que basta, pero mis labios no se atrevían a pedir eso porque mi cuerpo y mi mente estaban en un gozo inexplicable, en un raro deleite guardado para muy pocos mortales y yo en ese momento había sido elegida para experimentarlo y no pronunciaba palabra alguna para no arruinarlo, para que no se detenga… mi cuerpo quería y pedía con mucha necesidad emociones de ese nivel que lo transportaran al infinito de lo sensi tivo, a un erotismo puesto al límite y esa pinga me lo estaba dando, me lo estaba haciendo sentir y no pensaba detenerla. Me mordía los labios, arañaba la piel de ese cacherazo que me comía calatita, enterita, mientras mi coño devoraba esa verga y la perdía en sus profundidades, en el fondo de lo indescriptible; mi cuerpo se preparaba para una nueva sacudida, los sentidos estaban a punto de explotar y sucedió esa gran ecatombe… aaaahhhhh, aaaaaaaaaahhhh, mmmpppgggoooohhhhh… gemía y gemía…

De pronto vino lo más romántico de toda la tarde; Harris, que me había disfrutado sobre él, pasó sus brazos entre mis piernas hasta atrapar con las palmas de sus manos y fuertemente mis nalgas – mi culo. Lentamente fue levantándose de la cama conmigo sobre él hasta ponerse totalmente de pie, tuve que abrazarme de su cuello para no caer. Esta es la pose más romántica con la que me han cachado, porque en ella el hombre tiene alzada en sus brazos a la doncella, a su princesa; creo que los cuentos de hadas se refieren a esa pose cuando dicen : “ la tomó en sus brazos…”. Me estaban cachando en la pose del ANTICUCHO y la verdad me encantó muchísimo, podía pemanecer cerca, muy cerca a mi cachero, besarlo en los labios y en el cuello, apretarlo con mis brazos, mirarlo con dulzura y deseo, apoyar mi cabeza en su cuello y hombros y todo mientras esa pinga me taladraba, me perforaba hasta el fondo cada vez que Harris me dejaba caer sobre su verga, aprovechando mis 42 kilos de peso… Estaba más ensartada que nunca, atrapada como un verdadero anticucho, donde él era el palito chino y yo era la carnecita, la porción de corazón que se ensartaba en ese palito. Desde el fondo de mi matriz, sentía los golpes que daba la cabeza de esa pinga, una sensación diferente yo disfrutaba al ser reventada de esa manera pero me gustaba, me fascinaba esa pose de cuento de hadas; de lujo, estaba de lujo, una maravilla.

Esta pose de fantasía acabó conmigo con mucha rapidez, la pinga entraba y salía con fuerza, remeciendo los labios de mi vulva en cada golpe, en cada penetración,mi vagina sentía el roce más duro de la cabeza de esa pinga que entraba en sentido diagonal y curvada, eso producía una sensación más difícil de controlar, más intensa, y rica. En sólo unos cuántos segundos y yo ya estaba en mi punto, en el borde del desequilibrio..me aferré a ese cuello con firmeza para no desvanecer, para soportar el estremecimiento que se venía sobre mi piel, “aaaahhhhhh, aaaaaahhhhhhh, otra vez oooooohhhhmmmm, qué rico, qué rico mi amor, cachas como los dioses, de lujo mi amor, de lujo… mmmmpppgggg, aaahhhhhh, oooohhhhh, qué rica pinga, qué rica, eres buenazo, buenazo…” atiné a decir y con justa razón esa pinga merecía mis elogios…había gozado, había disfrutado con mucha fantasía esa pose. Yo me sentía feliz, quería agradecer tantas sensaciones a la vez, y no sabía si gritar, llorar, reir o arañar… simplemente llenaba de besos los labios del hombre que era capaz de hacerme sentir mujer.

Aún no terminaba de reponerme de ese tercer orgasmo, me había quedado colgada con mi coño devorando toda esa verga,cuando Harris se acercó al filo de la cama y fue dejándome caer en el cochón sin despegarse de mi, pues lo tenía sujetado fuerte del cuello…quedé acostada con Harris sobre mi, me solté de su cuello y con sus brazos en mis piernas, jalándome me ubicó como quería, a su merced… Me abrió las rodillas que las tenía recogidas, se dispuso a cacharme en MISIONERO. La verga otra vez empezó a abrirse paso por mi vulva, hasta llegar a la vagina donde reventó nuevamente mi pito. No sé cuantas veces, la pinga entraba y salía de mi coñito golpeando al fondo, lo más profundo de mi ser…yo calculé que metía y sacaba la verga en cada segundo, haciendo un promedio de 55 penetraciones aproximadamente, si el falo medía 17,5 centímetros, en un mete-saca hacían 35 centímetros de verga, por 55 mete y saca por minuto,hacían 1925 centímetros que cada minuto recorrían mi cavidad, más de diecinueve metros de picha atravesaban mi coñito en cada minuto, esto me volvía loca, sentía lo inimaginable, lo imposible de sentir sin una buena verga… rico, muy rico, se sentía y del dolor ya no hacía cuenta, más me importaba saber hasta cuánto podía aguantar este bendito coño que era el responsable del big bang que se me venía nuevamente…

Sólo pude decir : “ ¡ aahhhh! ¡ mmmmmmm! ¡ aahhhhh ! ¡ qué rico ! ¡qué rico cachas, qué rico!¡eres lo máximo ! ¡ eres lo máximo ! …. Nuevamente ese torbellino me atrapó, quería gritar, llorar, reir… apretaba con mis uñas la espalda de mi cachero… pero él no sentía las incrustaciones que le daba, empeñado en gozar de mi cuerpo, concentrado en disfrutar violentando cada rincón de mi juvenil figura… Quería devorarme, comerme enterita, calatita… y se estaba gozando con mi pitito, con ese huequito rico que tanto desean los hombres romper, ser los autores de cada despite, de cada jovencita que quiere iniciarse a quienes la primera vez es muy difícil convencer…pero conmigo lo había logrado, consiguiendo convencerme para estar con él en ese momento entregándome a sus más bajos instintos, entregándole mi tesorito y permitiendo que lo rompa, permitiendo que él me despite reventándome el coñito con esa verga que me atravesaba, rompiéndome el pito por primera vez y para siempre… Pero no estaba arrepentida de lo que estaba haciendo, lo había pensado una y mil veces, había analizado los peligros que eso acarreaba,los nuevos gustos y preferencias que a partir de ello se iban a asentar en la forma de usar mi tiempo libre,los cambios en mi particular manera de ver a los demás, a mi entorno social, los límites y libertades que debía administrar en mi vida íntima,el control que debía ejercer con madurez sobre mis deseos, instintos y emociones … en fin, una gama de detalles que cuidadosamente tuve que reflexionar y poner en la balanza de mis decisiones. Y por fin a mis 17 lo tuve decidido, sentía que ya era el momento, el tiempo de sentir, de disfrutar y gozar probando una buena pinga y lo estaba haciendo esa tarde,sin tener que arrepentirme de nada, sin ningún remordimiento… al contrario, experimentando emociones, sensaciones, pasiones y deseos totalmente raros y nuevos, pero que me resultaban muy gratificantes, excitantes y sublimes y sentía que llenaban ese vacío que guardaba, esa vacuidad de ser mujer pero recién sentirlo así el día que te cachan bien.

No pasó ni tres minutos en los que estuve aletargada, cuando sentí que me levantaba las piernas mucho más, yo prácticamente me sostenía sobre la mitad de mi espalda, mis piernas las colocó a sus hombros y empezó a apoyarse sobre mi haciendo que mi cuerpo gire hacia atrás como queriendo pararme de cabeza, mi coño quedó a merced de la pinga, levantado y sin alguna barrera de defensa ( ahora entiendo porqué ésta es la postura preferida de todo violador, porque la mujer queda indefensa de todo, sin la más remota posibilidad de escapar o defenderse ) … entonces tomó su falo y lo colocó en mi vulva empujando, casi dejándose caer con todo su peso sobre mi, el trabuco se introdujo más profundo que antes, hasta el tope, hasta la raíz e hizo estremecerme. Me estaba cachando PIERNAS AL HOMBRO, esa pose brutal creada por el kamasutra… Cada mete y saca que hacía despertaba sensaciones indescriptibles que me llevaban al nirvana de mis deseos, a la meseta de mis sentidos,a lo más recóndito de mis deseos y emociones, a las más perversas sensaciones… esta vez enloquecía aún más y me venía por tercera vez : “ ¡ AAAAHHHH AAAAAAHHH ! ¡ AAAAAHHHH ! ¡ conchetumare, me acabas, me acabas ! ¡ eres buenazo, buenazo ! ¡ Ah, puta de mierda, querías pinga, querías verga mierda, no ? ¡ ahí tienes putaza de mierda, conchetumadre, pinga mierda, pinga! ¡ te gusta la pinga mierda, ah ! me decía, sin parar de penetrarme … ¡ me encanta , me encaaantaaaa, ! ¡ quiero más pinga, más pinga, mmáaaaaasssss ! respondía en medio de esa locura donde mis sentidos estaban puestos al límite, al borde del abismo de la locura, del desenfreno, del libre albedrío,del nirvana pasional. Temblaba espasmódicamente mientras gemía en cada tirón eléctrico que produce un orgasmo, cada jalón era un cúmulo de sensaciones nerviosas… Mis brazos y piernas jalaban en sentidos opuestos y las descargas eléctricas aparecían y recorrían de la punta de mis pies a la punta de mi cabello, o de la punta del cabello a la punta de mis pies… era el goce total, el placer hecho emoción, nada podía superarlo, Así me sentía, al borde del placer, de la lujuria, del deseo, de lo libidinoso, parecía que todo acababa ya, no tenía idea de lo que mi cachero estaba preparándome, de lo que éste tenía en mente y pensaba hacer con mi cuerpo, con mi coñito…yo aún no salía del estado de trance en el que me encontraba confiada que habíamos llegado al final… ¡ Pobrecilla !, ni idea tenía de lo que estaba por venirse …

Aprovechando el trance en que me encontraba, se levantó dejándome estirar las piernas y soltar los brazos … apenas unos segundos y me giró como tronco sobre la cama, colocándome boca abajo. Con esos fuertes brazos me alzó de la cintura hacia arriba como si fuera una muñeca de trapo, me ubicó con las rodillas flexionadas en ángulo recto, quedé como gateando apoyada en mis codos y rodillas …La pose estaba lista, él se desplazó hacia mis glúteos donde puso sus manos y apoyó su peso mientras terminaba de colocarse detrás mío…Entonces que sentí que me penetraba otra vez, por atrás como los perros… Por primera vez aprendí que en esa postura, el coñito queda hacia atrás, como tiene el coño cualquier animal cuadrúpedo. Empezó a penetrarme lentamente, como un vulgar perro, hasta el fondo… la verga se fue más allá y tocó mi matriz, era una sensación diferente… al mismo tiempo esas bolas testiculares golpeaban y frotaban por fuera mi clítoris, se sentía rico, muy rico; Harris se reservó lo mejor para el final… La penetración empezó a tomar velocidad, la pinga entraba y salía, entraba y salía; golpeando con la cabeza la matriz,en el fondo, por dentro; y con esas bolazas por fuera frotando y chancando mi clítoris hasta ponerlo bien durito, tieso como la punta de un plumón grande… mis tetas igualmente se ponían paraditas, se expandían al máximo, los pezones se enduraban y estiraban puntiagudos…

Las manos de Harris recorrían las curvas de mis glúteos, la cintura, la espalda, tocaba cuantas veces quería mis tetas, aplastándolas como queriendo ordeñarlas; mientras tanto no paraba de penetrarme frenéticamente con esa verga colosal. La pinga entraba y salía sin parar, recorría cada pliegue desde la vulva, la vagina, hasta el fondo dando golpes con esa cabeza rica a mi matriz… se sentía divino. Unos minutos bastaron para ponerme en estado de locura, la verga seguía y seguía hundiéndose, recorriendo mi tesorito de principio a fin; entraba y salía mientras los labios de mi vulva la ajustaban como tratando de detenerla, apretaban como queriendo ahorcar esa pinga, como deseando comerla para siempre, la engullían hasta la raíz pero no podían apretar tanto como para que quedara dentro, más podía la fuerza de Harris que jalaba hacia afuera para sacarla y nuevamente hundirla, sacaba y hundía, sacaba y hundía esa pinga sin descanso, sin ninguna tregua… Si mi coñito hablara, hubiera gritado pidiendo auxilio en ese momento, pidiendo que esa verga se detenga, que parara en su afan de perforar o abrir todo a su paso.

La verga no me tenía la mínima compasión, en esa pose de PERRITO terminó abriendo y rompiendo hasta el más pequeño resago de membrana. De mi himen ya no quedaba nada, nada de nada. La cachada se volvía brutal, mucho más animal que en la pose anterior. Harris parecía una bestia haciendo movimientos como si perreara; como un perro me reventaba el coñito, sacaba la pinga hasta la cabeza para que no perdiera dirección y luego la metía dando fuertes empujones contra mis nalgas que reducían el efecto del golpe afuera , pero no evitaban que esa cosa penetrara y golpeara mi matriz por dentro. Sentía que todo se venía sobre mi, cuando llegaba al límite de lo que no cualquier mujer puede sentir en el coñito mientras la van reventando … Yo abrazaba una vieja almohada, la sujetaba con una gran fuerza como sosteniéndome de algo para no caer, para no hundirme en aquel mar de emociones, quería gritar muy fuerte para que la gente afuera escuche y sepa que me estaban cachando… que le estaban dando duro a mi coñito, revéntandolo, rompiéndolo hasta el tope; que no se trataba de una conversación de enamoraditos, de abracitos y besitos, bromitas, risas y juegos de manos dentro de una casa como muchos hoy en día creen que ocurre en una sala ,tienen a sus hijas consentidas dejándolas confiadamente en la sala con el tipo y se van a dormir comiéndose ese cuento mientras la hija, su pequeñita inocente, cacha sin parar con el fulanito… eso pasa, eso pasa hoy en día … yo había salido de mi casa con el permiso confiado de mi madre y estaba cachando y gozando como loca… Por eso gritaba, me fascinaba la idea que me escucharan afuera, que supieran que me estaban cachando y dando duro, dándole duro a mi coñito, rompiéndolo y haciéndo de mi una mujer completa y lista para entrar en la madurez mental.

Harris empujaba su cuerpo hacia adelante y hacia atrás, la pinga entraba sin compasión golpeándo el fondo de mi coñito, los huevos también hacían su parte, frotando en cada vaivén mi clítoris… se había puesto rojito y duro, muy duro elevando su sensibilidad a un nivel infinitesimal.. sentía cada roce, cada penetración, cada golpe en el fondo dentro del coño y en la punta de mi clítoris afuera. La pose me acababa totalmente este era el orgasmo más rápido de todos los que ya había tenido y se sentía diferente a los otros también… golpe adentro, golpe afuera al mismo tiempo… adentro y afuera,adentro y afuera,la pinga no cesaba, las manos de Harris recorrían mi cintura, mis glúteos, mi espalda…un conjunto de zonas electricas se mezclaban con esas descargas de placer … sentía maripositas por todo el cuerpo, los jugos recorrían las paredes de mi vagina y los labios de mi coñito empezaban otra vez a empaparse, a babear, a discurrir hacia afuera. La pinga se empapaba de esos jugos y los iba sacando afuera en ese vaiven de meterla y sacarla, me sentía como una perra, como una puta que se entrega por nada, sin ninguna condición, por nada serio; simplemente por la gana y gusto de cachar, de saber lo que se siente, de gozar y disfrutar ese juego del acto sexual. Pero no me estaba arrepintiendo, ni siquiera tenía una pisca de remordimiento, me sentía realizada, completa,me sentía feliz, deseada, capaz de dar y recibir amor através de la entrega de los cuerpos..Él estaba gozando de mi cuerpo y yo me lo estaba comiendo entero, calatito, estaba comiéndome esa pinga…

Mi mente estaba a punto de explotar… y me vine, me vine… me di una corridaza más intensa que las otras que ya había gozado… aaaahhaaahhh… aaahhhaa….mmmmppgg, mmmmmppppgggggg…. ooooohhhhh, oooohhhhh…. ya no daba más, ya no daba, y esa verga parecía inacabable… mi coño no daba para más, ya era suficiente lo que se había comido… yo misma le dije a mi cuerpo: ¡ basta ! ¡ basta ya ! … si me seguían dando duro por el coño entraba en un nivel de locura, de trance convulsivo… Entonces decidí darle fin a esa verga, matar la dureza de esa pinga… antes que ese cachero me coloque en una nueva pose y empiece otra vez a darme, me abalancé sobre su pinga…esa pinga que merecía de todas mis buenas atenciones, porque gracias a ella acababa de sentir maripositas en toda la piel, en todo el cuerpo; gracias al artefacto ese había experimentado el placer, el deseo la lujuria y un sinfín de emociones que aún no conocía, ni sentía… y que jamás en mi corta vida pensé que existían..entonces me sentía realizada como mujer, me sentía ya completa y no me faltaba nada … como una hembra de verdad que conoce los placeres de la carne, que sabe de sexo, que sabe ser una buena cachera…así me sentía,muy feliz y orgullosa de mi misma … y todo gracias a esa verga prodigiosa que había conseguido sacar lo mejor y más escondido que tenía y que ni siquiera yo misma sabía que llevaba guardada como una de mis fortalezas como una de mis potencialidades de hembra total. Pero, me tocaba el reto final, la prueba de fuego de toda mujer completa y cabal… “ser capaz de hacer terminar una pinga tan resistente como esa”… me quedaban dos opciones; una era seguir cachando con ese demonio sexual -y para eso mi cuerpo ya no daba más – la otra era matar la dureza de ese trabuco con una buena corneteada de lujo, y para eso tenía toda la teoría en mi cabezota, gracias a mis amiguitas… Así que me lancé sobre esa rica pinga y le quité el sombrero, sin dar tiempo a ese gramputa de volver al afán de seguirme penetrando como a un anticucho… Yo sabía el arte de volver locos a los hombres con una buena mamada, y eso empecé a hacer; con la boca, con la lengua, los labios, la saliva, las miradas y los sonidos… Con un buen “golo golo”, estaba muy segura que iba a ver a este tipo volar hasta las estrellas -el gologolo enloquece a los hombres – empecé tratando a esa dulce verga como se merecía,chupé un rato como helado, otro rato más como plátano, rematé chupando la cabeza, esa adorable cabeza, como si fuera un chupetín, metía mi lengua en la uretra … Harris ya estaba como loco, gritaba, gemía, apretaba la almohada, quería sacar mi boca de su verga jalándome por los pelos pero yo no estaba dispuesta a soltarla, seguía y seguía mamando… hasta que cambié la receta del cornetazo de manera brusca por el golo golo …empecé a tragarme ese fierro

hasta el esófago mismo… sentía que me atoraba, pero no me importaba ahogarme con ese falo. Cuando me faltaba el aire, sacaba la verga hasta la cabeza … respiraba y nuevamente la tragaba hasta la raíz como queriendo arrancarla … en cada atorada sólo podía gritar algo así como “glo , gglo, gglloo, kglo, kgkglo, mmmglo, blglo”…una atorada más larga kkkggggggloookggggglooo… y Harris ya estaba loco; estaba animalizado, así se ponen los hombres cuando van a llegar al orgasmo, pero sobretodo por el golo golo que le estaba haciendo al comerme su trabuco… Enloqueció, me cogió la cabeza como si se tratara de una pelota con labios y empezó a violarme la boca, penetrándome sin ningún remordimiento que me ahogara,que me atragantara, la pinga entraba y salía con fuerza golpeándome el paladar hasta el fondo, hasta el esófago… mmgggglo, glo, ggloo, kkkkggggglooo, sólo podía decir… yo sentía que iba a vomitar todo el estómago…pero a él no le importaba una mierda… entonces sentí que me salvé de botar todo mi almuerzo cuando el chorro de semen se vino como un maldito geiser, caliente, espumeante… Me bastaron unos cinco o seis minutos para acabar con esa pinga interminable, con esa verga que me había partido el coño durante 65 minutos más o menos… ¡ Ya vez mierda !, le dije en tono de venganza, porque sentía que lo había acabado así como él se deleitaba y gozaba mirándome en cada orgasmo que tenía, en cada vez que me venía y quedaba en trance, todo aturdida… Ahora yo reía, y disfrutaba, la pinga dió un fuerte tirón hacia atrás, los huevos se ensancharon y luego se dio el disparo… Chorros de leche, fueron arrojados desde los huevos, por la punta de la verga, por la uretra … borbotones de jugo blanquecino entraron por mi boca y otros caían en mi cara, por la nariz, por los ojos … no me imagino cuántas onzas de leche me tragué esa tarde y cuántas más me sirvieron de crema facial… Esa verga, esa bendita pinga había llegado a su final…cada minuto perdía dureza y se ponía flácida; hasta que cayó y se colgó como nariz de pavo … volvió a tomar su tamaño irrisorio… pero esta vez al verla no tuve porqué decepcionarme… estaba ya convencida, de lo que era capaz de hacer y de lo que era capaz de lograr con un coño que quiera ponerlo a prueba, como lo hizo conmigo, con mi huequito, que ya nunca más volvería a ser el mismo, ni yo la misma; porque a partir de aquella tarde nos volveríamos como devoradoras de hombres, comedoras de pingas sin parar, cacheras desenfrenadas… Y así fue … esa tarde empezó siendo la primera vez que me rompieron el pito, que me reventaron el coño, que me cacharon la boca y que me comí una pingaza,que me tragué el elixir de la vida, el jugo de los dioses … Luego vendrían muchas oportunidades más, cientos de veces que me cacharían, cientos de veces que me comería buenas pingas… pero lo más importante : “ cientos de veces que me sentiría una mujer realizada en toda su plenitud, en su totalidad” … Jamás olvidaré esa tarde, esa pinga que me comí, y al hombre que me hizo mujer, que se llevó para siempre mi virginidad, al hombre que me tuvo sin ningun prejuicio,sin ninguna condición mía y se gozó con mi coñito,como yo me gocé con su pingaza … jamás olvidaré a  Harris, el amor de mi vida, mi gran amor, el hombre para el cual no guardo ninguna condición, y mi coño está listo cada vez que lo quiera reventar… esperándolo deseoso como mis labios mi boca, deseando comerse una vez más esa pingota que sabe muy bien dar el placer…

FIN  .

 

 


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